Gigantes de las Americas

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Por Qirox-Reder

 

H ubo personas de tan gran tamaño que, a veces, se les considera de fantasía. Una fantasía alimentada por ignorar la historia o por la  duda de la fuente consultada. Pero los siguiente recuentos de bitácoras de exploradores y viajeros nos relata de los encuentros -a veces a muerte- con gigantes a lo largo de todo el continente Americano.

Comencemos desde el Sur del continente, cuando el explorador holandés Sebald De Weert, a quien se le atribuye el descubrimiento de las Islas Malvinas, menciono el avistamiento de gigantes desnudos remando en botes cuando cruzaba el estrecho de Magallanes (Chile). Ya en tierra, el capitán De Weert disparó y mató a tres de ellos, mientras los demás gigantes arrancaban arboles junto con sus raíces para defenderse de los disparos y contraatacando. Su tropa holandesa tomó cautivas a una madre con sus dos hijas en Tierra del Fuego, pero cambiaron de opinión y decidieron dejar a la madre y a la hija menor, por lo que solo se llevaron a la primogénita hacia Europa, en donde murió a los pocos días. Dichos avistamientos de gigantes no eran inusuales en la época pues el mismo Magallanes los observo en su paso por el estrecho de San Julian en 1520.

También al sur del continente pero más cerca del Ecuador, el florentino Amerigo Vespucci (mercader, explorador y cartógrafo, quien fue el primero en afirmar que este continente no comparte de ningun modo región alguna con el continente Asiatico, razón por la cual un cartógrafo alemán, Martin Waldseemüller, propuso llamar al nuevo mundo con el nombre de pila de su colega italiano) en su segundo viaje por el nuevo continente encontró una isla que se encuentra a 15 leguas de lo que hoy se conoce como Curaçao. Ahi, Amerigo nos cuenta: “Tras caminar poco más de dos leguas llegamos a un poblado de alrededor 20 casas, en la cual había 7 mujeres que eran tan altas que no había ninguna de ellas que no fuese almenos un palmo y medio (30cm) más alta que yo. Cuando nos vieron se asustarón mucho, y la mujer lider, quien lucia como una mujer discreta, nos guió con señas hacia una casa en la cual nos prepararón refrigerios. Las mujeres eran tan grandes que estabamos determinando llevar tres de ellas para nuestro rey; pero mientras debatiamos este asunto, 30 gigantes entrarón en la casa donde estabamos bebiendo. Cuando ellos entraron, algunos de nuestros hombres estabn tan espantados que temieron por sus vidas, pues los hombres traían enormes arcos y flechas, además de las inmensos bastones en forma de espadas“. Pero como vieron que los europeos eran pequeños en estatura intentaron conversar con ellos para aprender quienes eran y de donde venían. Los exploradores les respondieron con señas y palabras que eran hombres de paz y solo con la intención de ver el mundo. Finalmente los europeos decidieron volver por donde habían llegado, los gigantes los acompañaron hasta la playa, donde los vieron abordar sus barcos; – aunque hay otra versión la cual relata una batalla entre los hombres de Vespucci y los gigantes, en la que los europeos escaparon vivos de pura suerte pues eran una flota no muy grande-.

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El famoso Capitán Cooke también escribió en su bitácora no solo los avistamientos, sino que logró capturar a uno de ellos, el cual logró escapar tras romper las sogas que lo sujetaban al mastil y se aventó a la mar. En 1767 el Capitán John Byron publicó un libro tras su retorno de un largo viaje alrededor del mundo titulado”Voyage Round the World in His Majesty’s Ship the Dolphin” en el cual dice ponerle fin a la disputa que por más de dos siglos ha subsistido entre geógrafos, en relación a la existencia de una tierra con gente de muy larga estatura, que ahora, dice, con el testimonio de la flota a bordo del Dolphin pueden dejar sin lugar a las dudas.

Más al norte del continente, otro ejemplo claro y certero es el del Fray Diego Duran, quien llegó desde España a lo que ahora es México en 1542. Vivió entre los aztecas y entrevistó a muchas tribus del nuevo continente durante 32 años. Escribió la historia de México, desde sus origenes hasta la conquista y la sujeción a manos españolas. En ella cuenta que Los aztecas le mencionaron batallas de seis tribus (Xochimilca, Chalca, Tecpaneca, Colhuas, Tlalhuicas y Tlaxcaltecas) venidas de Aztlan en el 902 A.C. que llegarón al valle de México y tomarón posesión de las tierras. Ahi habitaban dos pueblos, los Chichimecas -tribu salvaje y cazadora- y los Quiname -que significa hombres de gran estatura-. Esta tribu de gigantes eran simples cazadores que comian cruda la carne de sus presas, además carecían de sofisticación en su civilización, eran pues, salvajes. Habitaban principalmente en las tierras que hoy se conocen como Tlaxcala, Cholula y Huexotzingo. Pero fueron derrotados con artimañas, traición y engaño a manos de los invasores de Aztlan. De igual manera, como lo relata el explorador holandés en sus viajes por la patagonia, los gigantes de la América central arrancaban los arboles con la facilidad que uno desprende un nabo, y así intentarón defenderse, pero al final, fueron asesinados. Podemos cotejar tales afirmaciones con las notas dejadas por Bernal Díaz del Castillo, hombre que lucho en las filas de Hernan Cortés durante la conquista y quien llevó una bitácora de las campañas. Escribió en 1519 tras la victoria sobre la ciudad de Tlaxcala lo siguiente: “Ellos nos dicen que sus ancestros les contarón que hombres y mujeres muy altos con enormes huesos habían habitado una vez entre ellos, pero porque eran gente muy mala con costumbres malvadas habían tenido que pelear contra ellos y matarlos, y aquellos que quedaron vivos perecieron más tarde. Y para mostrarnos cuan grandes estos gigantes habían sido, nos trajeron el hueso de una pierna, el cual era muy ancho y tan alto como un hombre actual, y ese hueso era de la cadera a la rodilla. Me medí junto el y era tan alto como yo, aunque soy de una altura razonable.” De igual manera Bernardino de Sahagun menciona en sus -12 volumentes de la historia del Mexico- a los gigantes Quiname. José de Acosta menciona en sus memorias que en 1586 se encontró enterrado en una de sus haciendas el esqueleto de un gigante, cuyo diente era del tamaño del puño de un hombre, y lo demás era de tamaño proporcional a esto.

En tierras ahora norteamericanas también los hubo. Por ejemplo en 1519, Alonso Alvarez de Pineda, lider de una expedición que buscaba un estrecho en Florida, encontro gigantes a lo largo del Rio Mississippi, no muy lejos de donde se une con el golfo de México. Estos nativos se comportaron amigablemente con el explorador por lo que este se quedo 40 días entre ellos. Hizo también notar en su bitácora que tenían comida en abundancia y usaban muchos ornamentos de oro en sus bocas, cuellos, nariz y otras partes del cuerpo, que, presumiblemente, encontraban en los ríos aledaños. Dichos gigantes llegaban a medir entre 11 y 12 palmos de altura (250-300cm). Al continuar su exploración y tras no encontrar el estrecho, redirigió el rumbo y fue encontrando lugares que hoy se conoce como Alabama, Louisiana y Texas. En los bordes de este ultimo, hoy conocida como Bahia Matagorda, encontro a otros gigantes llamados Karakawas. En un reporte del Buró Americano de Etnología, el linguista y antropólogo, John R. Swanton, describe a estos hombres como “muy altos y bien proporcionados… su cabello es extrañamente grueso y tan largo que llega hasta la cintura. La agricultura no es practicada por estos Indios, su comida la obtienen del agua, de la caza y de la flora, y en casos extremos, carne humana. Pues como muchas de las tribus texanas, son canibales. Viajan en canoa y tienen refugios subterraneos. El aplanamiento de su cabeza y los tatuajes son practicados comunmente. Poco se sabe de su estructura de gobierno excepto que tienen un jefe civil y uno de guerra“. Evidencia de tribus no canibales de gigantes ha sido encontrada en Montana, Ohio, Alabama, Carolina del Sur. En San Francisco tambíen fueron avistados por Sir Francis Drake, un navegante y capitán inglés quien llegó a ser el segundo al mando de la flotilla Britanica contra la Armada Española en 1588. También el explorador Pedro de Castañeda encontró más tribus de gigantes en Colorado, llamados Yuman. Otros ejemplos son el de Charles Debrosses, que en 1756 en la costa de Port Desire encontró gigantes de más de 3 metros de altura, él mismo midió las huellas dejadas por uno de ellos, las cuales eran 4 veces más grande que las de un hombre ordinario.

Mucha de la evidencia encontrada en aquella época ahora está perdida. O mejor dicho, la perdieron. Por ejemplo, en febrero 3 de 1909 se publicó en el New York Tribune el hallazgo de que en Ixtapalapa, un pueblo (en aquel entonces) cerca de la ciudad de México, se había encontrado enterrado un gigante de tamaño extraordinario (casi 4 metros). El alcalde de entonces, Romulo Luna, se llevo el esqueleto, el cual se conservaba completo, excepto el cráneo, y dijo, lo entregaría al Museo Nacional en cuanto el cráneo fuese encontrado. Sin embargo no hubo seguimiento y no se sabe más de aquel hallazgo. Otro caso es el de un esqueleto gigante momificado (entre miles) que se encontró en San Diego en 1895. El cual fue vendido al museo Smithsoniano por 20,000 dls. Tras haber sido declarado auténtico por especialistas en el ramo, fue enviado a Washington D.C. solo para ser deshechado después por el gobierno norteamericano reclamando que era falso. Hoy día se desconoce quien tenga dicho esqueleto momificado.

Se requieren de libros (que los hay) para relatar cada historia y anécdota mencionada acerca de los gigantes a lo largo de la historia del continente Americano. Por lo que ustedes podrán profundizar en el tema si se aventuran a hojear y entrar en siguientes libros y links de donde nos apoyamos para el presente articulo. Porque es menester conocer nuestra historia a través de la literatura del pasado, observar sus aciertos y repertirlos, señalar sus errores, no olvidarlos y aprender de estos. Pues es usualmente olvidado que la conquista de estas tierras y su historia han sido silenciadas y editadas.

Wood, Gigantes y Enanos.
Bernal Diaz, la Conquista de Nueva España
José de Acosta, Historia de las Indias
Fray Diego Duran, Historia de la Nueva españa, Los gigantes de México.
Castaneda, Expedition of Coronado.
Handbook of American Indians North of Mexico, Parte I
s8int.com/giants1.html
http://www.bibliotecapleyades.net/gigantes/GiantsNAm2.htmlhttp://s8int.com/phile/page54.htmlhttp://

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