El apando de José Revueltas

Por Mikhell

 

No es tan terrible pasar la vida en prisión si tienes mucha actividad mental. Lo que sí es terrible es convertirte en prisionero de ti mismo.

Henry Miller

Nacido un 20 de Noviembre de 1914 en Santiago Papasquiaro, Durango; José Maximiliano Sánchez Revueltas, su nombre de pila, es un hombre que creció en los primeros pasos de un México que venía naciendo, saliendo de un difícil proceso revolucionario, en el cual abundaba la miseria y el hambre. Para 1920, su familia se traslada a la capital, donde habrían de pasar los siguientes años.

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Apenas a la edad de quince años, en 1929, José sufre su primera inserción al sistema correccional, esto tras participar en un mitin en el Zócalo de la ciudad. Dentro de la correccional, fue un estudiante asiduo; desde antes de su ingreso, había abandonado el sistema escolar, por considerarlo de muy lento aprendizaje; fue así como dio inicio su autogestión académica. Nombre que le dio el mismo José a un sistema de aprendizaje personal y colectivo, desarrollando siempre una crítica y una autocrítica. 

Ya en libertad, prosiguió sus estudios de manera autodidacta e ingreso al Partido Comunista de México, del cual sería expulsado años más tarde debido a su gran discrepancia respecto a las formas del partido; constantemente criticaba la dictadura que generó Stalin con su socialismo, el cual no era acertado para él. Estas críticas derivaron en el desprecio de muchos miembros del Partido, intelectuales y no. En 1933 se encontraba al norte del país cuando estallo una huelga en Ciudad Anáhuac, la cual fue reprimida por los terratenientes, a lo que Revueltas volvió a quedar preso, esta vez en las Islas Marías.

Tuvieron que pasar diez meses para que, en Mayo de 1934, José volviera a quedar en libertad. Durante los años consecuentes realiza trabajos para varias revistas y periódicos del país, siempre con una tinta crítica y veraz. Escribió algunas de sus obras, viajo por el mundo y siguió luchando por lo que él creía: la emancipación de la clase social, la completa libertad del hombre, tanto física como espiritualmente. Fue en 1941 cuando se publica su primera obra, Los muros de agua, la cual escribe dentro de su estancia en las Islas Marías.

Para la segunda mitad del siglo XX, estallo en México un movimiento obrero contra el gobierno en turno; la huelga de los ferrocarrileros exigía mejoras salariales y un sistema sindical democrático. Revueltas apoyo y participó en dicho movimiento, el cual fracasó tras la encarcelación de sus líderes, Demetrio Vallejo y Valentina Campa, además de más de 800 ferrocarrileros, acusados de ser comunistas. El gobierno desarticulo al movimiento y puso como dirigentes a líderes “charros” al servicio del poder.

Los años consecuentes fueron de una tensa calma en los ámbitos de la política y la economía; sin embargo, para 1968, casi diez años después del movimiento obrero, las masas sociales volvieron a resurgir. Esta vez eran los estudiantes quienes alzaban la voz contra la larga historia represiva y autoritaria que se venía repitiendo desde hace años. Revueltas formó parte importante de ese proceso revolucionario del cual fueron actores, en su mayoría, los jóvenes mexicanos; siguiendo la semilla de la revolución europea con el mayo francés.

Como maestro y persona adulta, con amplia experiencia en el contexto histórico del México revolucionario, Revueltas fungió dentro del movimiento estudiantil del 68 como un gran ejemplo a seguir por los jóvenes, ya que sus grandes pensamientos y sus escritos tan elocuentes hacían de José un reconocido literato, pero sobre todo un gran humano. Es por esto que, acusado sin fundamentos por el estado mexicano, el escritor es aprehendido en el mes de Noviembre, tan sólo un par de meses después de la trágica matanza de Tlatelolco, acusado como decíamos, de ser el autor intelectual de dicho movimiento social.

Sentenciado a 16 años de encierro, Revueltas pasa solamente dos años en el Palacio negro de Lecumberri; es en ese lapso donde conoce en carne propia la verdadera vida de un presidiario. Aquí, en este periodo comprendido entre el 14 de Noviembre de 1968 y el 13 de Mayo de 1971, Revueltas tiene el tiempo suficiente para seguir luchando desde la reclusión, escribiendo para los compañeros que seguían en la lucha desde afuera. Colabora con textos y cartas, inclusive con su novela corta El apando, la cual es el tema primordial de este trabajo.

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Para muchos considerada como un cuento, para otros tantos como una novela corta, lo obra de José Revueltas, El apando, representa un sin número de significaciones, tanto sociológicas, como políticas e incluso antropológicas. Simplemente un relato magistral, fuerte, pero sobre todo real, que muestra una sociedad en decadencia, una sociedad presa de la monotonía, de los prejuicios, rencores y vicios. En fin, lo que José quiso evidenciar, fue la falta de valores, de moral, por parte de la humanidad; esos atributos que se han ido perdiendo gracias a la supuesta civilización del hombre.

Para comprender un poco mejor el contenido de la obra, primeramente se debe aclarar lo que es el apando. En palabras del propio Revueltas: “…el solitario encierro de una celda –por semanas enteras, el temido apando con que se castiga a los presos.” (México 68: juventud y revolución). De esta manera, podemos comprender que dicho encierro, es un asilamiento dentro del aislamiento, una exclusión dentro de los excluidos. Algo así como el destino final, la condena suprema; el lugar donde nadie quería estar, el mayor temor de los presos en Lecumberri.

Los personajes varían en interpretaciones, ya que representan la falta de valores de una sociedad cada vez más en decadencia. Primeramente, se muestra a El carajo como un lumpen, un cáncer que todo lo envilece. Tuerto y tullido, despreciable, así lo ven sus compañeros apandados. Lo único que los unía en ese momento a él, era su madre, la portadora del mensaje salvador para los tres; la que traía consigo la esperanza, el olvido de esa miseria en la que se encontraban. Lo peor dentro de lo peor en la sociedad, ese era El carajo, quien fue nombrado así por no valer nada más que eso; un carajo.

Albino y Polonio son el complemento de la triada principal de los personajes en la obra. Ellos vienen a representar la escoria de la sociedad, los rufianes que se aventajan de los más débiles, que aprovechan su condición de “supremos” para abusar de los que quieren, en este caso de El carajo, el miserable. Los dos se muestran afables entre sí, pero con un dejo de discordia, a expensas de que, en la cárcel, cada quien vela por su bien y por sus intereses. En ellos también se encuentran las pasiones suprimidas; el deseo hacia la mujer, hacia el sexo, hacia la libertad.

El relato muestra un lenguaje ampliamente descriptivo, tanto lugares, como personajes, son ejemplificados y personificados a detalle. Se encuentra el uso de muchas comparaciones y contradicciones.

“El ojo sano y la flor resultaban nauseabundos, escalofriantes. Era una fresca flor, natural y nueva, una gladiola mutilada, a la que le faltaban pétalos, prendida a los harapos de la chaqueta con un trozo de alambre cubierto de orín, y la mirada lagañosa del ojo sano tenía un aire malicioso, calculador, burlón, autocompasivo y tierno, bajo el parpado semi-caído rígido y sin pestañas.”

De igual manera encontramos diversas comparaciones, siendo una de ellas la del relato bíblico de Judith y Holofernes, este último decapitado por la mujer, después de ser embriagado; esto con la finalidad de salvar a los judíos de la derrota.

“Meche se habría lanzado sobre la cabeza de Albino y la cubría de besos por todas partes, en las orejas, en los ojos, en la nariz, a la mitad de los labios, sin que la cabeza de Holofernes acertara a moverse, apenas atalante, igual que el cuerpo de un pez monstruoso, con cabeza humana, al que hubiese varado un golpe de mar.”

En El apando podemos encontrar varias relaciones con la sociedad, tanto de aquella del siglo XX como la de nuestros tiempos. La realidad no ha cambiado mucho, hoy en día seguimos bajo un régimen totalitario, que todo lo quiere desaparecer o encerrar, todo lo que no le parece al gobierno tiene que ser destruido, aniquilado. No distamos mucho de aquella juventud de los sesentas, setentas; incluso la lucha sigue siendo la misma, contra los mismos.

Los apandados son el claro ejemplo de un ciudadano normal, en aparente libertad. Ponen en evidencia los prejuicios que como persona ejercemos día a día hacia nuestros similares. El menosprecio y el egoísmo son claro ejemplo de la vida cotidiana; la vida que creemos llevar como seres libres no es más que un engaño, así como la libertad de los monos, quienes están atados a un trabajo que consiste en vigilar a los encerrados; estar encerrado a final de cuentas.

Como crítica hacia el sistema penitenciario, Revueltas trata de dejar en claro el déficit de operación de dichos centros; el alto nivel de corrupción que impera dentro y los malos tratos por parte de todos los ahí inmersos, tanto reos como carceleros. En la actualidad son claramente reconocidas las faltas que ocurren dentro de los reclusorios, cosa que no surgió hace pocos años. Todo está perfectamente organizado para suprimir, reprimir y controlar a las sociedades, y a los miembros de las mismas. Este sistema de corrupción y crimen ya era del dominio público desde antes que Revueltas fuera preso.

Considero insuficiente la información recabada para tan vasta obra. José Revueltas fue un gran pensador y escritor que ayudó a que el gran monstruo de la sociedad tratare de levantarse de su letargo. Los años, la persecución y el encierro, hicieron de él un hombre cansado, fatigado por las arduas tareas de la lucha revolucionaria. Nos queda como ejemplo no sólo sus obras, sino sus acciones, como profesor, como teórico del socialismo puro, como un verdadero rojillo, no a medias tintas, cooptado por el poder. Nos deja su gran legado de la autogestión académica, esa que nos demuestra que los paros estudiantiles en los planteles educativos, son para reflexionar qué hacen y qué dejan de hacer, tanto la escuela como los alumnos. Nos dice que estudiemos por cuenta propia, que juzguemos a conciencia y que nos auto critiquemos de igual manera. Nos deja muchas cosas, que aún nos falta por leer, comprender y aprender.

“La libertad de la conciencia tiene un sentido unívoco, no admite coordenadas, no acepta que la enjaulen, no puede vivir encerrada en el apando”.

José Revueltas (1914-1976)

Novelas y cuentos 

Los muros de agua (1941) escrita en el penal de Las Islas Marías. 

El luto humano (1943). 

Dios en la tierra (1944). 
Los días terrenales (1949). 
Los errores (1964). 
El apando (1969) a partir de experiencias vividas en la cárcel de Lecumberri. 
Dormir en tierra. 
En algún valle de lágrimas. 
Los motivos de Caín. 
Material de los sueños. 
La palabra sagrada. Antología (Prólogo y selección de José Agustín). 

Ensayos políticos

Cuestionamientos e intenciones 
Dialéctica de la conciencia 
Ensayo sobre un proletariado sin cabeza 
Ensayos sobre México 
Escritos políticos I, II y III 
México: una democracia bárbara 
México 68: juventud y revolución 

Otros 

El conocimiento cinematográfico y sus problemas 
El cuadrante de la soledad (y otras obras de teatro) 
Las cenizas. Obra literaria póstuma 
Las evocaciones requeridas. Tomo 1 y 2 
Tierra y libertad [guion cinematográfico], 1981 
Zapata [guion cinematográfico], 1995 
Visión del Paricutín (y otras crónicas y reseñas)

BIBLIOGRAFÍA

Revueltas, José. El apando. Editorial ERA, México, 1969

Revueltas, José. México 68: juventud y revolución. Editorial ERA, México, 1978.

revistarevoltura

Revista de difusión literaria

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