La madre del Bayou

una mujer
negra africana
junto al agua del rio Mississipi,
al tambor
ritmo le exprime.

La señora no se presenta. Deja de lado el instrumento de percusión que consigo lleva, endereza su postura, me mira a los ojos quizá pensando -carajo ahora que quiere este tipo- y tras una corta mirada, cede un poco de su historia. Es originaria de Lotti, Louisiana, una zona rural muy jodida. Lleva tocando veintycinco años de sus sesentaytres de vida. Pero al tocar lo hace con tal naturalidad que parece haber nacido para tal misión. Y a pesar de que su voz tiene el potencial de una talla grande, no se considera una cantante, ella menciona que es más el hecho de no poder evitar abrir la boca cuando los tambores frente a ella tiene -sin albur-.

Pero es la Poesía su mayor motor creativo. Tiene un proyecto llamado TheNewPCP Poetry Crooning and Percussion (poesia, canturreos y percusión) una página aún en el myspace -que a la entrevistada le da la menor de las importancias el deber de actualizar su plataforma digital- mostrando sesiones de grabación de calidad que entran suaves al oido (contrario a la nuestra). Su vida -como la de todos- ha dado tumbos por varias estados del imperio… Florida, la Gran manzana y otros lugares pero dice que New Orleans es su lugar preferido, y es que Louisiana se forjó de otro modo. Es un pequeño paraíso dentro de ese infierno llamado USA.

La historia dice que no mucho acontecía en aquellas tierras del golfo hasta que los europeos llegaron, y junto a los africanos que muy amigablemente consigo trajeron, se mudaron justo donde los nativos americanos e hicieron de aquella tierra una revoltura de corrientes. Los Cajuns (descendientes de europeos expulsados de tierras ahora canadienses) llegaron derrotados, empobrecidos y hambrientos a ese territorio que aún pertenecía a Francia. Por lo tanto muchos de ellos no combatieron a los nativos americanos, se hicieron su vecinos y compañeros, tanto así que muchas avenidas, carreteras y calles conservaron -incluso hoy- nombres característicos de la cultura indiana. De igual manera, los negros africanos hicieron treguas con tribus americanas y fortalecieron mutuamente sus comunidades frente al abusivo hombre blanco rico, aunque sabemos masomenos quien ganó. Sin embargo también se originaron inmensos carnavales por el vecindario de Tremé (el barrio negro más antaño de todo el continente americano) que daría joyas musicales y atleticas a través de cada siglo.

Y es evidente, al caminar por todos estos sitios se respira distinto, la gente saluda a pesar que jamás te hayan visto, la música en cada esquina llena de alma, armonía, dolor y gozo. Existe una musicalidad y calurosidad entre todos los habitantes que hasta los vagabundos tienen onda para abordarte en busca de un centavo. Hermosas viejas casas abandonanas, galerias, cafés por muchas calles, artistas y artesanos que ahora tienen la dicha de poder exhibir sus obras en una plaza donde décadas antes lo que se vendía eran esclavos y miseria.

Sin embargo, también han sufrido mucho la indiferencia del gobierno cada que una tragedia acontece en Louisiana –inundaciones de Katrina, asesinatos de Tulane, Baton-Rouge, violencia policial, apatía estatal- y aún asi los habitantes de ahi no se mudan hacia zonas laborales “más seguras” o incluso a zonas geógraficas de menor riesgo, donde no tengan que velar en verano por si se le ocurre llegar de imprevisto al huracan de temporada. Y no se van porque no hay lugar en su país con tal sensación de calurosidad, tanto climatica como humana, que les permita disfrutar la vida incluso cuando no hay trabajo o seguro social o dinero.

Es una situación muy similar a la que se vive aún en muchos sitios de la América Latina, una actitud relajada ante las carencias y las adversidades. Hasta parece que nos están tomando el pelo con su enorme pereza. Pero no, así son. ¿Así habrán sido siempre? Lo dudo, pero con la historia de explotación y violencia que nos cargamos cada raza (rosa, roja, negra) quizá sea hora de observar esto a detalle y comprender que no vale la pena romperte el lomo por algo perecedero, es decir, si a muchos les place sentarse a ver el aire correr entre las hojas y el agua del bayou, ¿quién es uno para decir que no? Algunos dicen, mejor pónganse a estudiar para ser algo en la vida y destruyan el ecosistema como lo han venido haciendo desde sus abuelos. Quizá sería mejor decir:  quedense’ahí… a tocar sus tambores y sus guitarras…

Precisamente esto nos muestra esta tamborilera callejera Iris Lewis -como muchos otros-, valemadrismo a base de algo que es tan natural como el comer: la música.

Entren a su myspace (sí, como en los 2miles) y esuchen su percusión y canturreos…

https://myspace.com/mckennithlewisgroove/music/songs

 

Si quieren ahondar más en el tema aqui podrán encontrar más información acerca de la diversidad cultural y músical en Louisiana:

http://etd.lsu.edu/docs/available/etd-01172004-133705/unrestricted/Powell_dis.pdf

http://www.oxfordbibliographies.com/view/document/obo-9780199730414/obo-9780199730414-0125.xml

https://en.wikipedia.org/wiki/Black_Indians_in_the_United_States

http://www.everyculture.com/multi/A-Br/Acadians.html

 

 

revistarevoltura

Revista de difusión literaria

Un comentario sobre “La madre del Bayou

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