Berlinga

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En el año 1220 de nuestra era, a un grupo de viajeros germánicos, como dicen por ahí “se les apareció la virgencita” en lo que hoy es Irak, la dama en cuestión Ishtar, no tan virgen pero sí dívina -los babilonios la veneraron por siglos-, les dijo que ayudaría a destruir las fuerzas oscuras que rigen el mundo (Roma Católica) e instauraría su nuevo imperio, teniendo como capital Berlín.

A la entrada de una estación del metro,
un africano solitario descarga su aliento en el clarinete
y armoniza el viento con melodias romanticonas, veraniegas, alegres;
esas que atraen todo tipo de energías,
desde las más malvadas hasta las más livianas.
Pronto un semicírculo de personas
ya rodea el espectro sonoro del músico mientras el sol desciende.
Es día laboral, casi todos a paso veloz, a descansar,
a alimentarse, ver el fono y a cagar.
Pero también hay otros, los que se detienen y cesan el
movimiento físico para abrirle paso al sensorial
.

Aquellos viajeros se tomaron muy en serio lo que les dijo la bella deidad y para el 1237 d.c. ya estaban junto con sus familias instaurados en lo que llamaron Berlin-Tempelhof. En el transcurso erigieron sociedades secretas por los reinos germánicos donde se compartía conocimiento oculto, ideologías orientales, libertad física y mental, amor, matriarcado… etc. Se podría decir que fue la primer contracultura occidental.

Mientras el semicírculo se pobla más, un paseante atraído por el ritmo
o por el público en potencia, se detiene junto al músico africano,
tras una sonrisa reverenciosa, actua de inmediato

e instala una mesita a la velocidad de un diezyseisavo.
Coloca un aparatejo a base de electricidad,
conecta la bateria, enciende las bocinas y ¡¡BUUM!!
Una suave frecuencia ingresa armoniosamente en el espectro melódico…
estos individuos, ajenos en cultura, geografía, religión e incluso lengua, tejen una sinfonía ambiental; sin previo ensayo ni intercambio de palabra
s
cimbran el asfalto de vibraciones, que logran seducir los pies de algunos
y las caderas de otras. Poco a poco emergen ejecutantes de entre el público,
libres, revolviendo sus golpes entre los silencios.

Sin embargo para el año 1307 d.c. los rumores de estos idealistas underground (cuya diosa Ishtar dijo comenzaría a reinar cuando la Tierra y el corazón humano alcancen la época de oro -aprox 2200 d.c.-) ya estaban alarmando a Roma. Así que bajo la excusa de deudas y herejía, el estado papal ordenó el viernes 13 de octubre la masacre de la mayoria de estos caballeros y sus familias.

El palomazo continua congregando a los que no tenemos dios ni iglesia
ni doctrina; se eleva cadenciosamente con lamento, rabia y nervio.
La improvisación no cede ante lo inevitable ¡Esta noche hay libertad!
…mientras el clarinete escupe todas las notas que conoce,
una voz maquinal (el reflejo benévolo del modernismo) teje en su armonía,
y juntas tendidas sobre el ritmo primitivo de la tierra,
vibra la percusión furiosa.

,

revistarevoltura

Revista de difusión literaria

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